Accesibilidad

Accesibilidad web: qué cambió en 2025 y por qué te interesa aunque no estés obligado

Desde el 28 de junio de 2025, muchas empresas que venden por internet están obligadas a que su web y su tienda online sean accesibles para personas con discapacidad. Te explicamos a quién afecta, a quién no y por qué merece la pena aunque tu caso quede fuera.

Qué ha cambiado

La Unión Europea aprobó una directiva, conocida como Acta Europea de Accesibilidad, que en España se incorporó mediante la Ley 11/2023. Sus obligaciones para productos y servicios empezaron a aplicarse, con carácter general, el 28 de junio de 2025.

Entre los servicios afectados está el comercio electrónico: cualquier web o aplicación en la que un consumidor pueda comprar o contratar algo. También servicios bancarios, de transporte, libros electrónicos y algunos equipos como cajeros o terminales de autoservicio.

¿Me afecta?

Probablemente sí

Si vendes online a particulares y tu empresa tiene 10 trabajadores o más, o factura más de 2 millones de euros al año.

Probablemente no

Las microempresas que prestan servicios (menos de 10 trabajadores y hasta 2 millones de facturación) están exentas en este punto.

Cada caso tiene matices. Si tienes dudas sobre si tu empresa está obligada, consúltalo con tu asesoría.

Por qué te interesa igualmente

  • Más clientes. Personas mayores, con poca vista, con dificultades motoras o que navegan con el móvil al sol: una web accesible es más fácil para todos.
  • Mejor posicionamiento. Buena parte de lo que pide la accesibilidad (títulos bien ordenados, textos alternativos en las imágenes, enlaces claros) es lo mismo que valora Google.
  • Imagen. Cuidar a todos los clientes dice mucho de un negocio.
  • Prepararte. Si tu empresa crece o cambia de actividad, ya lo tendrás hecho.

Lo básico que debería cumplir tu web

  1. Contraste suficiente entre el texto y el fondo. Los grises claros sobre blanco, tan de moda, a menudo no pasan.
  2. Texto alternativo en las imágenes que aportan información, para quien usa un lector de pantalla.
  3. Navegable con el teclado, sin ratón: menús, formularios y botones.
  4. Formularios con etiquetas claras y mensajes de error que expliquen qué falta.
  5. Textos que se puedan ampliar sin que se rompa la página.
  6. Una declaración de accesibilidad que explique el nivel de la web y cómo contactar si alguien encuentra una barrera.

Cuidado con los «arreglos en un clic»

Hay complementos que prometen hacer una web accesible añadiendo un botón. No sustituyen a una web bien construida: la accesibilidad se consigue en el diseño y en el código, no con un parche encima.

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